En el extremo sur de la isla de Gran Canaria se extiende un paisaje que parece extraído directamente del Sahara, pero con el telón de fondo del Océano Atlántico. Las dunas de Maspalomas no son solo una playa; son una Reserva Natural Especial de más de 400 hectáreas que incluye un campo de dunas vivas, una laguna costera (La Charca) y un frondoso palmeral.
Este espacio es el principal reclamo turístico de la isla, pero su valor va mucho más allá de una fotografía espectacular al atardecer. Es un ecosistema frágil, dinámico y esencial para la biodiversidad del archipiélago.
1. El origen geológico: ¿De dónde salió tanta arena?
Una de las preguntas más frecuentes al visitar las dunas de Maspalomas es si la arena proviene del desierto del Sahara. Aunque la calima (polvo en suspensión del desierto) aporta partículas, la realidad es muy distinta.
Estudios geológicos recientes sugieren que el campo de dunas actual es relativamente «joven». Se cree que gran parte de la arena se depositó tras un tsunami provocado por el terremoto de Lisboa en 1755. La arena es de origen orgánico y mineral, formada por la erosión de conchas marinas, organismos calcáreos y rocas volcánicas que las corrientes marinas arrastraron hasta la costa, donde el viento se encargó de darles su forma ondulada.
2. Los tres pilares de la Reserva Natural
El espacio protegido de las dunas de Maspalomas se divide en tres zonas claramente diferenciadas que conviven en armonía:
- El Campo de Dunas: Es la zona más icónica. Son dunas móviles que se desplazan de este a oeste impulsadas por los vientos alisios. Al ser dunas «vivas», el paisaje nunca es el mismo de un día para otro.
- La Charca de Maspalomas: Es una laguna de agua salobre situada al final de las dunas, cerca del Faro. Es un punto estratégico para las aves migratorias que viajan de Europa a África, funcionando como un oasis de descanso y alimentación para garzas, correlimos y diversas especies de patos.
- El Palmeral: Un reducto de palmeras canarias (Phoenix canariensis) que aporta un contraste verde al ocre de la arena y sirve de refugio para la fauna local.
3. Flora y fauna: La vida en condiciones extremas
A pesar de la aridez aparente, las dunas de Maspalomas albergan vida altamente especializada.
- Fauna: El habitante más famoso es el Lagarto Gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini), una especie endémica que puede alcanzar tamaños sorprendentes. También destaca la presencia de insectos únicos y aves limícolas en La Charca.
- Flora: Aquí habitan plantas psamófilas (amantes de la arena) como el balancón (Traganum moquinii). Esta planta es vital, ya que sus raíces fijan la arena y permiten que se empiecen a formar las dunas pequeñas que luego crecerán por la acción del viento.
4. Cómo visitar las dunas de forma responsable
Debido a la gran afluencia de visitantes, las dunas de Maspalomas enfrentan una amenaza constante de erosión y pérdida de arena. Para preservar este paraíso, es fundamental seguir las normas de conservación:
- Utiliza los senderos balizados: Existen rutas marcadas que permiten atravesar el campo de dunas sin dañar el ecosistema. Caminar fuera de ellos altera el movimiento natural de la arena y molesta a la fauna.
- No construyas torres de piedras: Esta práctica, aunque popular en redes sociales, es muy dañina. Al mover las piedras, desproteges el suelo, eliminas el refugio de los lagartos e insectos y favoreces la erosión.
- Respeta las zonas restringidas: Áreas como La Charca están protegidas para no asustar a las aves. Obsérvalas desde la distancia con prismáticos.
5. Consejos para tu visita: El mejor momento
Para disfrutar al máximo de las dunas de Maspalomas, te recomendamos:
- El amanecer o el atardecer: Es cuando las sombras son más largas, resaltando las ondulaciones de la arena y ofreciendo un espectáculo de colores rojizos y dorados. Además, la temperatura es mucho más agradable.
- Calzado adecuado: Si vas a caminar mucho, evita las chanclas, ya que la arena puede alcanzar temperaturas muy altas y quemar la planta de los pies.
- El Mirador de las Dunas: Situado al final de la avenida principal de Playa del Inglés (Hotel Riu Palace), ofrece la mejor panorámica para entender la magnitud del lugar.
6. Conclusión
Las dunas de Maspalomas son mucho más que un desierto junto al mar; son un monumento natural que define la identidad de Gran Canaria. Visitarlas es una experiencia sensorial única, pero también una lección de ecología. Al cuidar este espacio, garantizamos que las futuras generaciones puedan seguir perdiéndose en este mar de arena dorada frente al azul infinito del Atlántico.
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